Lucha contra la enfermedad, no contra la muerte

Hoy en día es fácil escuchar: luchadora, guerrero, sobreviviente y quizás al realizar un análisis profundo de tabúes, uno de ellos es la muerte. Últimamente me han tocado dos casos importantes que quiero comentarles y uno de ellos es una persona que sufre una enfermedad. Le pregunté: ¿contra qué luchas? y su respuesta es contra la muerte. El segundo caso me llega porque tiene pánico a la muerte. A los dos les pregunté: ¿todos nos morimos?, sus respuestas fueron afirmativas. Sí Coach nos morimos indiferentemente tengamos algo o no.

Cuando se entiende que todos moriremos y que lamentablemente llegan las enfermedades, los miedos, la pérdida de fe o sencillamente que te han roto el corazón de una vez se le asocia con la muerte. Lo que hace que el ser humano por desconocimiento, sienta que va a morir. Por lo que la mente hace y magnifica lo que está sucediendo dejando a un lado lo valioso que es vivir.

La enfermedad en las personas no lo es todo, por lo que también tienen familia, trabajo, ganas de viajar, divertirse, sonreír, entre otros. Solo que si el entorno no ayuda, todo el interior de esa persona sigue magnificando lo que sucede y por ende se genera un pánico terrible; donde frases como se daño toda mi vida, ya no se que hacer, siento que todo se me viene abajo, esto es horrible, es lo peor, aunque no lo crean eso daña internamente y si agregamos estas frases externas: pobre apenas tiene 30 años, ¿qué será de su bebé?, ¿cómo hará en sus estudios?, entre otras; podemos imaginar una tristeza casi depresiva por no tener un acompañamiento o manejo adecuado del caso.

Al igual, a las personas que medio le pasa algo diferente en su cuerpo y piensan que morirán, sabiendo que todos los días cambiamos. Pasan horas y gastan mucho dinero buscando el porqué médico con una paranoia extrema y cuando le preguntas: ¿qué buscas?, ¿qué deseas que te digan?, ¿será que tienes miedo a morir?, inmediatamente cambian y comentan: si, tengo miedo a morir.

Finalmente, ambos casos pueden pasar sus vidas pensando que se van a morir y solo Dios es el que sabe cuándo, dónde y de qué forma morirás. Es mejor vivir y afrontar la enfermedad para que no te duela tanto y asumir tus miedos sin esa paranoia de lo que va a pasar mañana. Disfruta, da gracias todas las noches por un día más y todas las mañanas por un día nuevo. Vive, vive; no vivas más muerto en vida.

By. María Enmanuel