Luchando contra la enfermedad, no contra la muerte

Quizás escuchas o lees muchas veces que una guerrera o un guerrero está luchando contra esa enfermedad horrible. Sabemos que la angustia es desafiante, y el no saber qué pasará mañana es mucho más desgastante para la persona que está en el proceso de curación y los cuidadores. Es algo que no se le desea a nadie, pero si cambiamos de perspectiva, aunque escribirlo o aconsejar es fácil, sé que hacerlo es cuesta arriba, pero un poco no es imposible. 

Entender, que no se lucha contra la muerte, es algo sumamente importante. Adicionalmente, somos parte del universo o de Dios. Somos un equilibrio perfecto. Ahora bien, asimilarlo y aceptarlo. Ser flexibles dentro de lo inflexible, entendiendo que la medicina es una práctica de experimentos, ensayos y errores; cada cuerpo es único y el destino, aunque no lo queramos, es irnos en algún momento, poniendo fin a nuestro paso en la Tierra. Que aunque nos duela irnos, debemos dar paso a que cada persona maneje su proceso de forma individual, tal y como seres únicos. Dar las gracias por haber estado, porque ni los cuidadores no saben o conocen si les toca a ellos primero despedirse de ese ser querido que está enfermo; nadie conoce el futuro incierto o 100% que está en cada uno de nosotros. Amar y dar gracias por cada día vivido. Es lo que nos hace humanos creyentes de que Dios está con nosotros y que tampoco hay que luchar literal con la enfermedad, sino aceptarla y hacer lo que se pueda para tener una calidad de vida, sin descuidar el tratamiento. 

Dr. Maria Enmanuel

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